viernes, enero 27, 2017

Depilate que tenés cita



Todos se ríen de eso. De que soy dejada y nunca me depilo.
Emilio lavá los platos, Emilio barré un poco, Emilio... Mi querido y viejo amigo. Emilio. ¿Qué haría yo sin vos?

Encontré tres libros debajo de la cama. Uno es de Dickens, “El grillo del hogar”. ¿De dónde salió? 
Tiene olor rico al menos, olor a libro viejo. Pero no es tan viejo. Así que no debe tener mucho. Tener mucho qué, pregunta Emilio. No sé, eso que tienen los libros viejos. Ahh, y sigue barriendo. 

Depilate que tenés cita, me informa Emilio. 

- ¿Qué?
- Que tenés cita.
- Sí???
- Sí.
- ¿Con quién? ¿Con quién? - Y salto de alegría, festejando alrededor suyo, con mi pijamavestidito celeste, interrumpiendo su barrer. - ¿Con... él?
-Y sí, con quién sino.
-Hay, Emilio! Qué felicidaaa.

La cera está caliente. Se va derritiendo, y desprende un calorcito verde. El palito (ramita) se hunde lentamente y se impregna de ese calor, y de ese color.
Sisi, todo muy lindo, pero quema. Y hay que ir arrancando, de a poco, los pelitos. Uno por uno, van saliendo, los pelitos. El rosadito morado que queda en la zona donde van siendo arrancados, los pelitos.


Laura piel morada. Laura piernas desnudas. Laura feliz.

En algún otro (lejano) lugar, un tipo sonriente se mira al espejo. Esta noche la va a poner.

miércoles, diciembre 23, 2015

Los buenos tiempos

Por suerte, los buenos tiempos existieron, al menos para mí.
Era la época en que Nacho ya tenía su carné de conducir.
Me pasaba a buscar todas las noches, y nos íbamos a dar vueltas. La ciudad siempre fue muy aburrida, así que una vez que nos cansamos de recorrer sus calles, barrios y avenidas, se nos dio la costumbre de agarrar una ruta cualquiera, de los alrededores, y darle nomás.
Muchos jóvenes de san francisco murieron así.

Nosotros agarrábamos siempre la rosario de santa fé, pasando la rotonda.
La idea no era ir a un lugar específico. La idea era ir. Solo ir.

Una vuelta paramos en una estación de servicio a cargar nafta.
En las estaciones de servicio, te arrancan la cabeza. Y te miran mal si vas de noche con tu novio a comprar forros. Creen que sos una puta, que pronto vas a vender tu cuerpo en la ruta y le vas a hacer dedito a los camioneros. Claro que no hablo de cualquier estación de servicio. Hablo de esas que están digamos, a la intemperie, a las afueras de la ciudad.
Una vuelta paramos en una a cargar nafta, y después de pagar, Nacho se fue a comprar una coca, y yo me quedé afuera esperando, pero me dieron ganas de hacer pipí. Los baños estaban afuera, ahí nomás, así que fui.
Y fue esa noche que, justo mientras yo meaba, un tipo entró al baño, a decirme, que los baños no son de uso público, que sólo los clientes los pueden usar. Le respondí con... amabilidad. Que mi novio estaba comprando una coca, que habíamos cargado nafta, que no me rompa las pelotas… (Bueno, eso no se lo dije). El tipo soltó una disculpa, pero se quedó ahí... ¿Haciendo qué? No lo sé! Yo me quedé quietecita, en silencio, detrás del divisor, con la colita al aire, escuchando, esperando que se fuera. Pero el tipo no se iba! Yo lo podía ver por debajo de la puerta. Me quedé ahí encerrada, inmóvil. Hasta que se fue...
Cuando salí del baño, lo busqué con la vista, pero no lo vi. Me sentí indefensa, sentí que tranquilamente podría aparecer por detrás, taparme la boca, y llevarme a algún rincón oscuro, o al mismo baño. Por eso, casi que corrí. Y me tranquilicé mucho al llegar a donde estaba nacho.


San francisco
En el vacío.
Y en el silencio,
de la ruta oscura.

En los camiones y autos
Que pasan de largo
Y que jamás se adentrarán
A la ciudad.

Que jamás conocerán
Sus plazas
Sus telos.
Su gente.

Esa vuelta, después de comprar los forros, nacho me llevó al medio del campo, como es costumbre de todos los jóvenes de san francisco que tienen auto pero no casa o departamento propio. En realidad el auto tampoco es de ellos, si no de la familia. Entonces qué hacen? Pues entonces llevan a sus novias a los campos de alrededor, o alguna callejuela perdida, para hacerlas felices.

Esa noche hicimos cosas de las que no me arrepiento. Cómo me podría arrepentir, hoy hago cosas peores. 
Y esos fueron más o menos los buenos tiempos. Al menos para mí. Si si. Esperar todos los días, que llegue la noche, para escaparme de casa, y para que mi novio, me la ponga toda. Hay que cochina!!!


Lalala larala lara lira la.


Fin.

viernes, febrero 17, 2012

¿Está bueno lo que escribís? La mayoría de las veces, no

Tuve una época de mi vida muy lejana en la que yo escribía mucho de la cual ya ni siquiera me acuerdo e incluso me cuesta creer que esa fui yo, ya que lo más importante, y lo más detestable de esa época era que yo creía ser escritora, me pensaba a mí misma como escritora, con todo lo que ello implica, y buscaba por lo tanto relacionarme con gente escritora y de la misma manera creía que algún día publicaría y con seguridad mis libros se venderían, porque yo era una gran escritora, y una muy buena por cierto.

En aquellas épocas no hace mucho ya que solamente tengo 25 añitos, yo solía someter mis textos a una ardua prueba.


Yo quería escribir bien. Yo escríbia bastante bien. Pero yo quería ser... sublime. Yo quería escribir una novela que nadie en este mundo pudiera leer y no caer de rodillas.

Por lo tanto escribía como una enferma y corregía mil veces los textos, una y otra vez corregía los textos hasta que no quedara ni una sola palabrita de más.

Pero lo más importante de esa época, es que cuando le mostraba mis textos a la gente, más allá de que siempre me halagaban y bendecían, admirando mi excesivo potencial para escribir cosas extraordinarias, yo sentía que la opinión de aquellos sucios mortales no me servía en absoluto. La mayoría de las veces no entendían lo que yo había querido decir, y otras veces sólo buscaban que yo los leyera a ellos, es decir una devolución de sus cumplidos.
Cosa que yo hacía
JAMÁS.

Como sea, yo necesitaba mucho de una opinión divina. Necesitaba someter mis textos a la opinión celestial. Pero Dios no existe. ¿Entonces quién podría darme tal opinión en un mundo donde dios no existe y solo existen los hombres?

Bueno, esa pregunta era fácil de responder: pues sencillamente aquellos hombres que alcanzaron a Dios. Aquellos hombres que fueron iluminados. Aquellos hombres que al no existir Dios, fueron ellos mismos, Dios.

HOMERO. DANTE. SHAKESPEARE. GOETHE.

En aquellas épocas yo descubrí un escritor que escribía como yo escribía (hoy diría como "yo quiero escribir"), pero mucho mejor: BUKOWSKI.

Y para mí Bukowski claramente estaba en la categoría celestial.

Fue así que Bukowski empezó a leer mis textos todos los días. Y todas las correcciones. Una por una. Y la mayoría de las veces no estaba muy convencido, ni mucho menos de acuerdo, en que yo debiera publicar, de hecho la mayoría de las veces no tenía problemas en refregarme en la cara lo pésimo que yo escribía, y lo basura que eran mis textos, y que por qué no mejor me conseguía un tipo y entonces quizá un poco de pija y un buen trabajo de moza o prostituta me haría escribir mejor.

Finalmente conseguí el consentimiento de Bukowski y allí fue que empezó la tragedia.

La prueba Bukowsky era sencilla en realidad. Ahora venía lo jodido. Hemingway. Poe. Melville.
Yo leía mucha narrativa estadounidense y quería que mis relatos se unieran al coro de aquellas angelicales voces.

Hemingway. Hemingway!!! Empecé a esquivar todos los posibles encuentros con Hemingway, no quería de ninguna manera presentarle mis textos. Solamente una vez me animé y luego me escapé antes de que él terminara de leerlos.

Decidí entonces obviar a Hemingway.


Y pasé a Poe. Releí algunas cosas suyas para refrescar su estilo y... tuve que desistir.

Tomé a Melville. Fui derechito a mi biblioteca a buscar el volumen de las mejores 600 páginas que yo jamás haya leído en mi vida... y ni siquiera llegué a tomarlo en mis manos.

Ese día me di cuenta de que yo no había nacido para escribir. Yo solo había nacido para leer y esperar lentamente la llegada de la muerte. Me di cuenta de que yo no era Dios, ni siquiera estaba cerca. Y no tenía sentido mentirme a mi misma y vivir una vida obligando a mis amigos a leer las sucias porquerías que yo en mi simpleza, escribía.

Ahora solamente soy una chica y me gusta sacarme fotos en bombacha y subirlas a internet. También me gusta hacer karate y tratar mal a la gente. Me gustan muchas cosas. Pero sé muy bien una cosa:

Yo jamás voy a formar parte de la categoría celestial.

miércoles, octubre 12, 2011

conejito



Cuando era chikita me gustaban mucho los looney toons. Hay una película donde van en auto a la tierra de la fantasía y hay escenas muy detestables y la película es malísima en realidad. De todos modos warner bross la rompe, y aguante el conejo bugs y el de bigote rojo que dispara, y speedy gonzales, y el zorrino oloriento que se quiere hacer a todas las minitas pero las espanta con su olor.
De todos modos lo que quería decir es que ahora de grande no me gustan más los dibujitos, mmm, mentira. Lo que quiero decir es que me gustan, pero me gusta más el heavy metal, y el trash también. Y me gusta más megadeth que metallica, y me pregunto por qué, y me doy cuenta de la triste razón. Me gusta más megadeth porque tengo concha en vez de pija. Es triste, pero la vida es así. Me tocó esto. Dave mustaine estaba re bueno, y eso no me permite hacer un análisis objetivo sobre las canciones, sencillamente me ponen al palo, y por qué no me pasa con metallica? y porque 
hetfield es más feo que un mutante, o al menos a mí no me gusta. En cambio dave estaba re bueno cuando era joven, por ejemplo en ese video de wake up dead... oigggg.

De todos modos y nuevamente, yo solamente quería decir que cuando vi esta foto de dave, dije noooooo. Esto es épico. Pero quizá solamente sea épico para mí, que soy mujer.

En fin. Dave comiendo una zanahoria. Juzguen ustedes.

jueves, octubre 29, 2009

En subte



Laura y Emilio viajan en subte durante su estadía en Buenos Aires, en marzo del corriente año. Emilio duerme plácidamente mientras Laura conversa con su acompañante, un hombre mayor, de barba y saco. El calor los agobia.

- Cada vez que miro al pasado me doy cuenta de que soy una gran bruta, y una bruta como yo jamás debería haber nacido. Estuve leyendo unos cuentos de la puna y me doy cuenta de que la gente de los pueblos pesqueros del sur de islandia es igual de bruta que la gente de acá. No vas a encontrar la felicidad en islandia, me decía mi papá. Y buena razón tenía. Existen dos clases de personas, las que son brutas y las que no. Yo no soy bruta en realidad. Soy simple, que es distinto. Bruta es la gente del campo. También existen otras dos clases de personas, las que tienen problemas y las que no. Yo no tengo problemas por suerte. Me mantiene mi papá, y cuando ya no quiera mantenerme, pues me casaré y seré una mantenida otra vez. Y cuando vaya al infierno, en caso de que diosito no me perdone cuando llore sobre su regazo, porque sé que he pecado y dios sabe que me arrepiento, cuando vaya al infierno pues, no tendré ya de qué preocuparme, pues cuando uno muere ya no se padece hambre, frío o alguna de esas cosas, o por lo menos eso dice la biblia. Los mormones dicen que se acerca el fin del mundo, y qué diablos, hace siglos que se viene acercando. Hasta mis plantitas del balcón se dieron cuenta de ello. Pobrecitas. Ellas no se lo merecen. Yo en cambio, sí, yo sí que lo merezco. Por las plantitas que lo merezco. Si no he desperdiciado años de mi vida yo, con esas cosas adictivas como el wow. Adictivísimo. Me metí en un server de turquía, o alguno de esos países donde las mujeres son infelices, pero tenemos guild latina y todo. Acá las tontas son infelices, pero allá ni saben lo que es la felicidad. Y yo sé de lo que hablo. No soy bruta, soy simple nada más. Aprendí mucho de esta vida y de los mormones. Dios sabe si he aprendido.
Ahora cuénteme de usted. Es judío? (…) ¿Que no cree en dios? ¡Cómo! Cómo es que no cree en dios! ¡No! Cuando yo era chiquita, papá me dijo…


Telón.

lunes, noviembre 17, 2008

BORGES INSPECTOR DE PAJARITOS

Batalla campal en un café que queda por la 27 y Buenos Aires. Sí, en Córdoba Cap.

EMILIO: A jorge francisco isidoro luis diaz borges, Perón Perón lo retiró de su altísimo puesto de bibliotecario para ascenderlo al cargo de… inspector de aves.
LAURAquepareceuncadáver: Mmm. Borges inspector de aves (silencio y correspondiente meditación). Por qué no de ovejas? Borges pastor de ovejas.
EMILIO: No. Aves. Y por favor, no me interrumpas.
(Laura le hace una mueca cochina*).
(*Cochina/o: adj. Relativo al cochino, o cerdo, dícese de todo aquello que hacen los cochinos, o cerdos).
EMILIO: Qué cochina sos (hace una pausa y sigue). Borges, ENTONCES, se sintió sumamente ofendido ante semejante aberración contra su persona, por lo cual se vio dignamente obligado a responder ante semejante injuria, mm de qué manera? Pues nada más ni nada menos que escribiendo un lindo cuentito llamado “La fiesta del monstruo” donde los peronistas no hacen otra cosa que, destripar, a un pobre judío.
LAURA: Mmm. Mi viejo es peronista. Pero jamás destriparía a un judío. O por lo menos no a uno que gane un sueldo menor.
EMILIO: Pero borges está diciendo que los peronistas son nazis.
LAURA: Mi papá es peronista. Y no es nazi.
EMILIO: Pero borges está diciendo que los peronistas son nazis.
LAURA: Pero te digo que no.
EMILIO: Pero borges está diciendo que los peronistas son nazis!!!
LAURA: Pero te digo que no!!!
BORGES: Los peronistas son nazis.
LAURA: (sorprendida) Ohh, joven Borges! Pues no!
BORGES: LOS PERONISTAS SON NAZIS
LAURA: NO
EMILIO: Si lo dice jorge, nuestro mayor representante de la literatura e intelecto argentinos, debe ser cierto.
LAURA: sí, y tu hermana me la...
EMILIO: CON MI HERMANA NO TE METÉS, YEGUA.
LAURA: SII, A TU HERMANA LA VOY A AGARRAR Y SE LA VOY A…
Emilio pega un manotazo fuerte sobre la mesa y hace callar a laura.


Todos los personajes hacen mutis.
Telón.



Borges inspector de pajaritos
Palomas
Abejas.

Borges centauro
borges pastor de ovejas

Borges caballero nórdico

Se compenetra
Se camufla

En unicornio azul.

Soy una florabiertaflorecida

Para mi unicornio
Azul

sábado, junio 30, 2007

Poética para otro muchacho que conocí



La Nena..

I
La nena va caminando, escurridiza

con su pollerita de jean
dobla por san luis, luego roca
sólo se escucha
el murmullo de las hojas
y algún auto lejano
ahora por colón, a la derecha
las calles,
apenas
iluminadas

al fin, la nena llega
el nene la espera y hace pasar

la nena se saca las botitas
mientras el nene acomoda cosas
la nena se mete en la cama
el nene sonríe
el calor de las sábanas
y las frazadas de colores
la luz que el nene apaga
la luz de la compu que queda encendida
la respiración del nene que se acerca
y se acuesta, bien al lado
de la nena

y la nena
que se queda a dormir
sin avisarle
a sus papás

II
El nene practica
ejercicios de guitarra
la nena muerde las lapiceras
y no las usa

El nene prometió
canelones con salsa blanca
la nena tiene que rendir
prácticos
parciales
y finales
para volver a su pueblo
y comer los canelones
con el nene

La nena recuerda los piecitos calentitos
del nene
aquella primera vez
el nene, también los recuerda

La nena todavía lee cuentos de Edgar Poe
el nene todavía escucha
dimmu borgir

El nene sueña con la nena desnuda
untada en chocolate
la nena sueña con
el nene
dándole contra la pared
en la sala de ensayos
donde se junta a tocar
con otros metaleros
temas
de dimmu borgir

La nena está dormida
el nene también lo estará?
La nena está resfriada
el nene no
La nena tiene hambre
el nene va a la cocina
y trae sanguchitos
que le preparó
su mamá

III
La nena tiene
veinte años
el nene, dieciséis
pero eso a la nena
la verdad
no le importa
ella ya tuvo
dieciséis
y él pronto
tendrá veinte

La nena duerme entonces
con la conciencia
tranquila
mientras el nene
practica riffs
de dimmu borgir



(Este, al final resultó ser un forro, así que no pongo foto de él).

viernes, junio 29, 2007

Retrato

I
El hombre dibuja a la niña


hay un estremecimiento
un instante
un fulgor.

Los trazos finos
gruesos
más gruesos
grises

gris

grafito

gris.

El hombre dibuja a la niña
exagerando
sus rasgos

la niña observa el dibujo
ella en el dibujo
ella el dibujo
el hombre y la niña
la niña el hombre.

II
La niña retratada
en una grotesca
caricatura

grafito

la niña retratada
por un hombre
que la dibuja

grafito

los cancanes le transpiran
debajo
de la pollera

hay una cierta
musicalidad
en sus ojos
en sus pupilas

un brillo
un instante
un fulgor.

III
El hombre dibuja a la niña
y la desdibuja
no la mira a los ojos
no la mira

delinea su rostro
su cuerpo tibio
sus piernas

sus piernas
las roza
sutilmente
con cada trazo

mientras la niña
transpira.

Grafito

un estremecimiento
un fulgor.

domingo, junio 17, 2007

La existencia

Lo siento
en mi vientre
cómo crece
se mueve
siente
percibe
vive por mí

decido matarlo

lunes, mayo 07, 2007

Cancioncilla para mi niña



I
Mi niña se cayó en el río
los juncos, las totoras
anunciaron
su muerte

II
Pan casero
aún tibio
en mi canasto
cubierto por las flores
del mantel, cuidadosamente
doblado
los juncos, las totoras
anunciaron
su muerte

III
Un vestidito
color carmín
sus labios de fresa
las piedritas en los bolsillos
las sandalias, en las manos
las mojarritas
a la par de los trocitos
de bizcocho
que ella iba
dejando caer
en el agua clara
los juncos, las totoras
lo anunciaron

IV
Quisiera pescar, había dicho
quisiera pescar pececitos de colores
Pero en el río no hay
pececitos de colores
Qué hay, en el río?
En el río hay... mojarritas!
Y mojarritas fueron.
Los juncos, los malditos juncos
lo anunciaron

V
Mi niña se ahogó en el río
podría haberme ahogado yo también
pero no lo hice

mi cobardía
los juncos, las totoras
con su tranquilo
mecer
anunciaron

VI
Dentro de una hora
el cielo no será de día
lo que habrá de anunciar
definitivamente
la muerte
de mi niña

VII
Su cuerpo
flotando
en el agua
los juncos, las totoras

los juncos

las totoras

domingo, marzo 25, 2007

Poética para un muchacho que conocí

LO PREVIO.
Una pequeña presentación: gordito, ojos verdes (azules de noche), pelo largo, negro, se lo quería cortar, le pedí que no. Un poema, me pidió.
La verdulería cerca de mi casa. Zanahorias, rabanitos, achicorias.
- Dame dos kilos de bananas, y un melón.
No hay nada más excitante que un chico bonito, buscando un melón. Agarrándolo con sus dos manos, pesándolo, guardándolo en una bolsa, “algo más?”.
- Flaca... algo más??...
- Eh... sí, no, nada más... - y me voy, deseando... con intensidad.

Yo venia caminando por dean funez; córdoba, cuando llueve, no es tan, desagradable; caminando por dean funez venía, cuando me pregunté quién había sido funez, por qué su nombre era digno de una calle, y me acordé de mi profe de literatura argentina I. Sus chistes, su pelo gris, su chaqueta roja, y esa tarde que lo vi en la biblioteca e imaginé ser la mujer, que se lo garcha todas las noches, con la que tiene muchos hijos, y una linda casa.

LA FIESTA. PROPIAMENTE DICHA.
Un campo, una casa. Por allá un molino, por allá caballos, por allá horizontes, por allá más campos. Es decir, una casa, en un campo, rodeado de campos. He aquí una descripción, del lugar.

Fiesta nocturna. Cuando una mujer arriba a una fiesta nocturna, o a un boliche, lo primero que hace es ir al baño, para ver si sigue luciendo tan hermosa como se veía antes de salir. Así que, no bien llego, me voy para el baño, donde mirándome en el espejo, ingiero unas pastillas, saco del bolsillo una petaca, tomo hasta la mitad, y me siento en el suelo, piernas abiertas, codos en las rodillas, a esperar resultados. Mientras tanto me entretengo, con una interesante disputa, entre dos lindos trabas. Rubias, hermosas. Mi sonrisa, mi satisfacción, nunca, como aquella noche.

Una muchachita pequeña tal vez de 16 años, fumaba cigarrillos en soledad echada sobre un grande y cómodo sillón. Sus ojos denotaban cierta tristeza, tal vez porque sus planes para aquella noche habían fracasado. Además de fumar, no hacía otra cosa que ocupar su atención en los variados divertimentos ajenos, y fue así cuando divisó cierto agradable muchacho en medio de los numerosos invitados, que bailaban como energúmenos y locos incitados por la lujuria y la orgía desencadenadas por aquella otra muchachita de los cabellos despilfarrados que no había tenido mejor idea que hacer un pequeño streep arriba de la mesa, y ponerse casi en bolas. Este agradable muchacho que divisó la muchachita tristona de 16, medio a los empujones, medio no, se abalanzó entremedio de la gente para alcanzar los equipos antes de que otro tomara el definitivo control sobre ellos. Una vez allí, efectuó un cambio de discografías, y fue así que comenzaron a sonar los chemicals. La muchachita solitaria sonrió pero tuvo que des sonreír al ver a la desagradable cabaretera de cabellos despilfarrados acercarse con su chico de ojos celestes, el verdulerito, y echarse los dos bruscamente sin ningún reparo ni respeto sobre el sillón donde ella se había sentado primero. Luego tuvo que aguantar verlos besarse descaradamente y acostarse ella encima de él, y besarlo por donde se le ocurriera, y tocarla él por donde se le ocurriera, todo a dos centímetros de la muchachita, que decidida, jamás abandonaría territorio. La despilfarrada, sintiéndose incomodada por la presencia de la muchachita, se detuvo en sus quehaceres y le preguntó desquiciadamente si también quería participar. La pobre entonces ya no pudo soportarlo y se vio obligada a abandonar campo de batalla, no sin la peor cara de culo existida y por haber. La cabaretera y su verdulero danés (porque había vivido un año en Dinamarca) se rieron y se sintieron levemente, levemente, culpables, pero continuaron con su desenfrenado y erótico manoseo e intentos de desvestirse, hasta que el muchacho, al fin, se la llevó a una de las habitaciones.
LA CULMINACIÓN. EL ENCUENTRO PROPIAMENTE DICHO.
La vida es bella.
Es bella, cuando te tiran en la cama.
Es bella, cuando te desabrochan, el corpiño.
Cuando lentamente te sacan la bombachita.

Escribir un poema
no es cosa sencilla
si no se es poeta, respondí.

Pero él exigió.
Y heme aquí.

Fin.

(Esta, una foto robada de su espacio del msn).

domingo, diciembre 03, 2006

Pendejo

No, no te riás, la verdad no es gracioso. La cama llena de pendejos, es como triste. Calláte, vos siempre la llenás de mugre. Te gusta andar descalzo, a mí también, pero vos no te lavás los pies antes de acostarte, así que no te riás, y tampoco me echés en cara que mi pijama tenga olor, y menos que las sábanas estén llenas de pendejos, porque vos con tu mugre también tenés pendejos, y te masturbás incluso el doble que yo. Salí, no me toqués, hacéte el vivo nomás, me estás cansando, soltame, no es gracioso, no sé qué hago con vos, no sabés ni lavarte los calzones, no laburás no limpiás no cocinás, te echás ahí y nunca le das bola pobrecita, ni cuando llora. No mi chiquita, no llores, a ver vení, upa, oh pobrecita, acá está mamá, a vos te es más fácil, vas al baño, volcás en el inodoro, con los pies llenos de mugre, a mí ya no me excita nada, tengo que ingeniármelas para llegar, dejá de reírte, la molestás sucio, mirá esos pies, a veces estás cinco días sin bañarte, y te perfumás, me gastás el desodorante, me sale tres con cincuenta, no, no te riás que algún día me voy a hartar y te voy a mandar a la mierda, te vas a tener que buscar otra gila que te aguante, no, salí, no me toqués, mentira, qué me vas a querer, lo único que te gusta de mí son los orificios por donde me la metés, siempre egoístamente, quiera yo o no quiera, la culminación de tu amor por mí, lo "pragmático de tu amor por mí", son las porquerías que me volcás, cuando me las volcás, eso se lo robé a Sartre, qué?, no me hagás reír, qué lo vas a conocer, callate, noo, no!!!, ves??? ves que sos un pelotudo???, eso no lo dijo Sartre!!!, Sartre no tiene ese tipo de frases pelotudas, qué hacés ahí, dejá eso, no, ando con lo justo, no tengo para tus cigarrillos, no, tampoco para una cerveza, es lo mismo pelotudo, tanto te aburrimos que tenés que irte por ahír??, culiado no lo puedo creer, está... tan a la vista... que te aprovechás de mí, no sé por qué no te mando a la mierda, debe ser porque me sentiría muy sola, y más que nada por ella, no me siento capaz de protegerla yo sola, esto es serio, y vos culiado, te reís de mis pendejos! Por lo menos yo me los lavo, trato de mantenerme limpia, y fresca, con este calor... Vos siempre estás transpirado. Sí, ya sé que hoy te bañaste, te vi pelotudo, o te olvidás que vivimos en la misma casa, qué?, yo me bañé anoche, sí, estoy limpia, sí, perfumada, no, salí, ahora no, no me quiero ensuciar con vos, salí!, no boludo, cuidado, agarrala bien, mirá, es tan linda..., qué te hacés, si nunca le das bola, lo hacés para que yo... ves? ni dos segundos podés tenerla, pobrecita... No la tapés que hace calor pelotudo. No te riás porque es triste que seas tan pelotudo, también que yo esté con vos, salí, basta, no quiero, no..., en serio, no..., me hacés cosquillas, qué?, que me querés..., cuánto me querés..., sí?, mmm tenés olor rico, no, salí, no...., mmmmm, nono, no quiero que mire, no, tampoco quiero dejarla sola, no, no es un ratito, no, nooo, basta..., no......, oh......, ohhhhhhhh siii........... no, basta....., oh......, ohhhh....., oh.., dios..... DIOS.......

miércoles, noviembre 01, 2006

Pendeja

Tengo una novia de diecisiete que me hace streepteases vestida de colegiala. Una camisa blanca con la que se le trasluce el corpiño negro, una corbata bordó y una pollera a cuadros en tonalidades grises y también bordó. Pone led zeppelin y se desviste poco a poco, moviendo sus caderas. Me deja tocarle las piernas mientras lo hace (yo me encuentro recostado en la cama, ella me baila encima, de pie y descalza) (siempre anda descalza).
Se desabrocha los botones, por ahí se sube un poco la pollera, igual puedo ver su bombacha roja, a veces se sienta sobre mi cara, y se levanta rápido, sin dejar de mover las caderas. La pollera le baila, se mira en el espejo y se ríe de sí misma. Sigue bailando, canta imitando a robert plant, se excita. Se va olvidando de mí. Se mira en el espejo y se hace caras. Se chupa el dedo índice, se levanta la pollera, sonríe, sigo acariciando sus piernas, deseo lamer todo su cuerpo, pero ella se va olvidando de mí. Es ella y led zeppelin, ella y la guitarra de page, ella y la voz de plant, ella y la bateria y los sonidos del teclado. Se toca. Se toca las tetas, la panza, la bombacha, amaga a sacársela. Su rostro me deja ver que muere de placer. Pero no por mí.
Se acuesta a mi lado. Ya no existo. Comienza a masturbarse. No puedo molestarla. Me masturbo solo. Ella termina rápido. Descanza con los ojos cerrados y una sonrisa de completa satisfacción.
Después me pide perdón. Todo bien, le digo.

martes, octubre 03, 2006

Anécdotas

Salí a dar vueltas en bici y me encontré unos locos que se estaban drogando en la plaza. Les pregunté el sentido de la vida. Fue la mejor respuesta que escuché, pues no tenía sentido.

Entré en una iglesia y me fui a confesar. El cura me miraba con cierto interés. Le confesé todos mis pecados, sexuales más que nada. Le confesé incluso que no creía en Dios. Le confesé incluso que él me excitaba (era un hombre mayor pero muy apuesto). Le pregunté si había salvación para mí. Me dijo, entre otras cosas, que Dios todo lo perdona. Le pregunté entonces si no quería tener sexo conmigo, en ese preciso momento. Lo dudó un instante. Uno nomás.
Yo no lo entendí, creo que él a mí tampoco. Pero compartimos un momento de placer. De eso se trata.

Partí a lo de un amigo y como nadie me abría la puerta entré por la ventana. Unas pendejas que jugaban en el living me miraron con sorpresa. Tu hermano? La más fea señaló con el dedo. Rogelio había escrito una carta de despedida y se estaba por cortar las venas. Le dije que se fuera a otro lado, porque si por casualidad las nenas
entraban en la pieza, se pondrían muy mal, y no era justo que les arruinara la vida. Me preguntó a dónde podríamos ir, quise decirle que por qué hablaba en plural si yo no quería acompañarlo, pero pensé que sería una muerte mucho más linda si llegaba y él no estaba solo. Después de divagar un rato, decidimos ir a un bar a tomar fernet. Pensamos que emborrachándose sería menos doloroso física y mentalmente. Yo estaba preocupada porque al día siguiente tenía un parcial de literatura latinoamericana y estaba muy perdida (sólo me gusta cortázar). Se lo comenté. Me dijo que tenía un amigo que había cursado esa materia el año anterior, que vivía a unas cuadras de allí y que si quería podríamos ir a preguntarle si conservaba las consignas y respuestas de aquel parcial. Le dije que no era necesario, me respondió que quería pagarme por el aguante que le estaba haciendo. Fuimos. Volvimos y se estaba haciendo tarde. Querés morirte de noche o de día? Pero el cerebro ya no le funcionaba bien y entonces decidí decidir por él: cuando el cielo estuviera un poco negro, un poco azul, un poco celeste, un poco lila, un poco rosado, un poco naranja y un poco amarillo, es decir... a la media hora. Pedaleamos hasta el campo, no sé cómo no se cayó. Hacía frío. Dejó su bici a un costado de la calle de tierra, me percaté de que no hubiera nadie por aquellos páramos. Tenía miedo de volver sola y ya tenía decidido no contarle a nadie, quería por curiosidad saber cuánto tardaría en ser encontrado el cadáver, seguro no sería mucho. Sacó la navaja y se cortó sin más ni más. Como tardaba en morirse me pidió que lo apuñalara, le dije que mi frialdad no llegaba a tanto. Además no quería dejar mis huellas digitales.
Volví a casa y lloré un poco.

Los locos de la plaza me dijeron que había sido muy mala al no querer apuñalarlo. El cura se calló cuando me saqué el corpiño. La madre de Rogelio me mostró la carta de despedida: no decía nada interesante. Sólo que estaba cansado de vivir porque era feo y tonto, y que entonces todos lo dejaban de lado, nadie lo quería, y ya no quería sentirse así. Estuve muchísimo tiempo tratando de entender por qué entonces yo no me suicidaba. Pero los días pasaron y me fui olvidando y pensando en otras cosas. Incluso me busqué un nuevo amigo. Emilio se llama. Y hoy la verdad no sé para qué vivo. Como bien dijeron los locos, o como bien deduje yo a partir de lo que dijeron los locos, nada tiene sentido.