sábado, junio 30, 2007

Poética para otro muchacho que conocí



La Nena..

I
La nena va caminando, escurridiza

con su pollerita de jean
dobla por san luis, luego roca
sólo se escucha
el murmullo de las hojas
y algún auto lejano
ahora por colón, a la derecha
las calles,
apenas
iluminadas

al fin, la nena llega
el nene la espera y hace pasar

la nena se saca las botitas
mientras el nene acomoda cosas
la nena se mete en la cama
el nene sonríe
el calor de las sábanas
y las frazadas de colores
la luz que el nene apaga
la luz de la compu que queda encendida
la respiración del nene que se acerca
y se acuesta, bien al lado
de la nena

y la nena
que se queda a dormir
sin avisarle
a sus papás

II
El nene practica
ejercicios de guitarra
la nena muerde las lapiceras
y no las usa

El nene prometió
canelones con salsa blanca
la nena tiene que rendir
prácticos
parciales
y finales
para volver a su pueblo
y comer los canelones
con el nene

La nena recuerda los piecitos calentitos
del nene
aquella primera vez
el nene, también los recuerda

La nena todavía lee cuentos de Edgar Poe
el nene todavía escucha
dimmu borgir

El nene sueña con la nena desnuda
untada en chocolate
la nena sueña con
el nene
dándole contra la pared
en la sala de ensayos
donde se junta a tocar
con otros metaleros
temas
de dimmu borgir

La nena está dormida
el nene también lo estará?
La nena está resfriada
el nene no
La nena tiene hambre
el nene va a la cocina
y trae sanguchitos
que le preparó
su mamá

III
La nena tiene
veinte años
el nene, dieciséis
pero eso a la nena
la verdad
no le importa
ella ya tuvo
dieciséis
y él pronto
tendrá veinte

La nena duerme entonces
con la conciencia
tranquila
mientras el nene
practica riffs
de dimmu borgir



(Este, al final resultó ser un forro, así que no pongo foto de él).

viernes, junio 29, 2007

Retrato

I
El hombre dibuja a la niña


hay un estremecimiento
un instante
un fulgor.

Los trazos finos
gruesos
más gruesos
grises

gris

grafito

gris.

El hombre dibuja a la niña
exagerando
sus rasgos

la niña observa el dibujo
ella en el dibujo
ella el dibujo
el hombre y la niña
la niña el hombre.

II
La niña retratada
en una grotesca
caricatura

grafito

la niña retratada
por un hombre
que la dibuja

grafito

los cancanes le transpiran
debajo
de la pollera

hay una cierta
musicalidad
en sus ojos
en sus pupilas

un brillo
un instante
un fulgor.

III
El hombre dibuja a la niña
y la desdibuja
no la mira a los ojos
no la mira

delinea su rostro
su cuerpo tibio
sus piernas

sus piernas
las roza
sutilmente
con cada trazo

mientras la niña
transpira.

Grafito

un estremecimiento
un fulgor.

domingo, junio 17, 2007

La existencia

Lo siento
en mi vientre
cómo crece
se mueve
siente
percibe
vive por mí

decido matarlo

lunes, mayo 07, 2007

Cancioncilla para mi niña



I
Mi niña se cayó en el río
los juncos, las totoras
anunciaron
su muerte

II
Pan casero
aún tibio
en mi canasto
cubierto por las flores
del mantel, cuidadosamente
doblado
los juncos, las totoras
anunciaron
su muerte

III
Un vestidito
color carmín
sus labios de fresa
las piedritas en los bolsillos
las sandalias, en las manos
las mojarritas
a la par de los trocitos
de bizcocho
que ella iba
dejando caer
en el agua clara
los juncos, las totoras
lo anunciaron

IV
Quisiera pescar, había dicho
quisiera pescar pececitos de colores
Pero en el río no hay
pececitos de colores
Qué hay, en el río?
En el río hay... mojarritas!
Y mojarritas fueron.
Los juncos, los malditos juncos
lo anunciaron

V
Mi niña se ahogó en el río
podría haberme ahogado yo también
pero no lo hice

mi cobardía
los juncos, las totoras
con su tranquilo
mecer
anunciaron

VI
Dentro de una hora
el cielo no será de día
lo que habrá de anunciar
definitivamente
la muerte
de mi niña

VII
Su cuerpo
flotando
en el agua
los juncos, las totoras

los juncos

las totoras

domingo, marzo 25, 2007

Poética para un muchacho que conocí

LO PREVIO.
Una pequeña presentación: gordito, ojos verdes (azules de noche), pelo largo, negro, se lo quería cortar, le pedí que no. Un poema, me pidió.
La verdulería cerca de mi casa. Zanahorias, rabanitos, achicorias.
- Dame dos kilos de bananas, y un melón.
No hay nada más excitante que un chico bonito, buscando un melón. Agarrándolo con sus dos manos, pesándolo, guardándolo en una bolsa, “algo más?”.
- Flaca... algo más??...
- Eh... sí, no, nada más... - y me voy, deseando... con intensidad.

Yo venia caminando por dean funez; córdoba, cuando llueve, no es tan, desagradable; caminando por dean funez venía, cuando me pregunté quién había sido funez, por qué su nombre era digno de una calle, y me acordé de mi profe de literatura argentina I. Sus chistes, su pelo gris, su chaqueta roja, y esa tarde que lo vi en la biblioteca e imaginé ser la mujer, que se lo garcha todas las noches, con la que tiene muchos hijos, y una linda casa.

LA FIESTA. PROPIAMENTE DICHA.
Un campo, una casa. Por allá un molino, por allá caballos, por allá horizontes, por allá más campos. Es decir, una casa, en un campo, rodeado de campos. He aquí una descripción, del lugar.

Fiesta nocturna. Cuando una mujer arriba a una fiesta nocturna, o a un boliche, lo primero que hace es ir al baño, para ver si sigue luciendo tan hermosa como se veía antes de salir. Así que, no bien llego, me voy para el baño, donde mirándome en el espejo, ingiero unas pastillas, saco del bolsillo una petaca, tomo hasta la mitad, y me siento en el suelo, piernas abiertas, codos en las rodillas, a esperar resultados. Mientras tanto me entretengo, con una interesante disputa, entre dos lindos trabas. Rubias, hermosas. Mi sonrisa, mi satisfacción, nunca, como aquella noche.

Una muchachita pequeña tal vez de 16 años, fumaba cigarrillos en soledad echada sobre un grande y cómodo sillón. Sus ojos denotaban cierta tristeza, tal vez porque sus planes para aquella noche habían fracasado. Además de fumar, no hacía otra cosa que ocupar su atención en los variados divertimentos ajenos, y fue así cuando divisó cierto agradable muchacho en medio de los numerosos invitados, que bailaban como energúmenos y locos incitados por la lujuria y la orgía desencadenadas por aquella otra muchachita de los cabellos despilfarrados que no había tenido mejor idea que hacer un pequeño streep arriba de la mesa, y ponerse casi en bolas. Este agradable muchacho que divisó la muchachita tristona de 16, medio a los empujones, medio no, se abalanzó entremedio de la gente para alcanzar los equipos antes de que otro tomara el definitivo control sobre ellos. Una vez allí, efectuó un cambio de discografías, y fue así que comenzaron a sonar los chemicals. La muchachita solitaria sonrió pero tuvo que des sonreír al ver a la desagradable cabaretera de cabellos despilfarrados acercarse con su chico de ojos celestes, el verdulerito, y echarse los dos bruscamente sin ningún reparo ni respeto sobre el sillón donde ella se había sentado primero. Luego tuvo que aguantar verlos besarse descaradamente y acostarse ella encima de él, y besarlo por donde se le ocurriera, y tocarla él por donde se le ocurriera, todo a dos centímetros de la muchachita, que decidida, jamás abandonaría territorio. La despilfarrada, sintiéndose incomodada por la presencia de la muchachita, se detuvo en sus quehaceres y le preguntó desquiciadamente si también quería participar. La pobre entonces ya no pudo soportarlo y se vio obligada a abandonar campo de batalla, no sin la peor cara de culo existida y por haber. La cabaretera y su verdulero danés (porque había vivido un año en Dinamarca) se rieron y se sintieron levemente, levemente, culpables, pero continuaron con su desenfrenado y erótico manoseo e intentos de desvestirse, hasta que el muchacho, al fin, se la llevó a una de las habitaciones.
LA CULMINACIÓN. EL ENCUENTRO PROPIAMENTE DICHO.
La vida es bella.
Es bella, cuando te tiran en la cama.
Es bella, cuando te desabrochan, el corpiño.
Cuando lentamente te sacan la bombachita.

Escribir un poema
no es cosa sencilla
si no se es poeta, respondí.

Pero él exigió.
Y heme aquí.

Fin.

(Esta, una foto robada de su espacio del msn).