domingo, diciembre 03, 2006

Pendejo

No, no te riás, la verdad no es gracioso. La cama llena de pendejos, es como triste. Calláte, vos siempre la llenás de mugre. Te gusta andar descalzo, a mí también, pero vos no te lavás los pies antes de acostarte, así que no te riás, y tampoco me echés en cara que mi pijama tenga olor, y menos que las sábanas estén llenas de pendejos, porque vos con tu mugre también tenés pendejos, y te masturbás incluso el doble que yo. Salí, no me toqués, hacéte el vivo nomás, me estás cansando, soltame, no es gracioso, no sé qué hago con vos, no sabés ni lavarte los calzones, no laburás no limpiás no cocinás, te echás ahí y nunca le das bola pobrecita, ni cuando llora. No mi chiquita, no llores, a ver vení, upa, oh pobrecita, acá está mamá, a vos te es más fácil, vas al baño, volcás en el inodoro, con los pies llenos de mugre, a mí ya no me excita nada, tengo que ingeniármelas para llegar, dejá de reírte, la molestás sucio, mirá esos pies, a veces estás cinco días sin bañarte, y te perfumás, me gastás el desodorante, me sale 15 con cincuenta, no, no te riás que algún día me voy a hartar y te voy a mandar a la mierda, te vas a tener que buscar otra gila que te banque, no, salí, no me toqués, mentira, qué me vas a querer, lo único que te gusta de mí son los orificios por donde me la metés, siempre egoístamente, quiera yo o no quiera, qué hacés ahí, dejá eso, no, ando con lo justo, no tengo para tus cigarrillos, no, tampoco para una cerveza, es lo mismo pelotudo, tanto te aburrimos que tenés que irte por ahír??, culiado no lo puedo creer, está... tan a la vista... que te aprovechás de mí, no sé por qué no te mando a la mierda, debe ser porque me sentiría muy sola, y más que nada por ella, no me siento capaz de protegerla yo sola, esto es serio, y vos culiado, te reís de mis pendejos! Por lo menos yo me los lavo, trato de mantenerme limpia, y fresca, con este calor... Vos siempre estás transpirado. Sí, ya sé que hoy te bañaste, te vi pelotudo, o te olvidás que vivimos en la misma casa, qué?, yo me bañé anoche, sí, estoy limpia, sí, perfumadita, no, salí, ahora no, no me quiero ensuciar con vos, salí!, no boludo, cuidado, agarrala bien, mirá, es tan linda..., qué te hacés si nunca le das bola, lo hacés para que yo... ves? ni dos segundos podés tenerla, pobrecita... No la tapés que hace calor pelotudo. No te riás porque es triste que seas tan pelotudo, también que yo esté con vos, salí, basta, no quiero, no..., en serio, no..., me hacés cosquillas, qué?, que me querés..., cuánto me querés..., sí?, mmm tenés olor rico, no, salí, no...., mmmmm, nono, no quiero que mire, no, tampoco quiero dejarla sola, no, no es un ratito, no, nooo, basta..., no......, oh......, ohhhhhhhh siii........... no, basta..,............, oh......, ohhhh....., oh......, dios..... DIOS.......

martes, octubre 03, 2006

Anécdotas

Salí a dar vueltas en bici y me encontré unos locos que se estaban drogando en la plaza. Les pregunté el sentido de la vida. Fue la mejor respuesta que escuché, pues no tenía sentido.

Entré en una iglesia y me fui a confesar. El cura me miraba con cierto interés. Le confesé todos mis pecados, sexuales más que nada. Le confesé incluso que no creía en Dios. Le confesé incluso que él me excitaba (era un hombre mayor pero muy apuesto). Le pregunté si había salvación para mí. Me dijo, entre otras cosas, que Dios todo lo perdona. Le pregunté entonces si no quería tener sexo conmigo, en ese preciso momento. Lo dudó un instante. Uno nomás.
Yo no lo entendí, creo que él a mí tampoco. Pero compartimos un momento de placer. De eso se trata.

Partí a lo de un amigo y como nadie me abría la puerta entré por la ventana. Unas pendejas que jugaban en el living me miraron con sorpresa. Tu hermano? La más fea señaló con el dedo. Rogelio había escrito una carta de despedida y se estaba por cortar las venas. Le dije que se fuera a otro lado, porque si por casualidad las nenas
entraban en la pieza, se pondrían muy mal, y no era justo que les arruinara la vida. Me preguntó a dónde podríamos ir, quise decirle que por qué hablaba en plural si yo no quería acompañarlo, pero pensé que sería una muerte mucho más linda si llegaba y él no estaba solo. Después de divagar un rato, decidimos ir a un bar a tomar fernet. Pensamos que emborrachándose sería menos doloroso física y mentalmente. Yo estaba preocupada porque al día siguiente tenía un parcial de literatura latinoamericana y estaba muy perdida (sólo me gusta cortázar). Se lo comenté. Me dijo que tenía un amigo que había cursado esa materia el año anterior, que vivía a unas cuadras de allí y que si quería podríamos ir a preguntarle si conservaba las consignas y respuestas de aquel parcial. Le dije que no era necesario, me respondió que quería pagarme por el aguante que le estaba haciendo. Fuimos. Volvimos y se estaba haciendo tarde. Querés morirte de noche o de día? Pero el cerebro ya no le funcionaba bien y entonces decidí decidir por él: cuando el cielo estuviera un poco negro, un poco azul, un poco celeste, un poco lila, un poco rosado, un poco naranja y un poco amarillo, es decir... a la media hora. Pedaleamos hasta el campo, no sé cómo no se cayó. Hacía frío. Dejó su bici a un costado de la calle de tierra, me percaté de que no hubiera nadie por aquellos páramos. Tenía miedo de volver sola y ya tenía decidido no contarle a nadie, quería por curiosidad saber cuánto tardaría en ser encontrado el cadáver, seguro no sería mucho. Sacó la navaja y se cortó sin más ni más. Como tardaba en morirse me pidió que lo apuñalara, le dije que mi frialdad no llegaba a tanto. Además no quería dejar mis huellas digitales.
Volví a casa y lloré un poco.

Los locos de la plaza me dijeron que había sido muy mala al no querer apuñalarlo. El cura se calló cuando me saqué el corpiño. La madre de Rogelio me mostró la carta de despedida: no decía nada interesante. Sólo que estaba cansado de vivir porque era feo y tonto, y que entonces todos lo dejaban de lado, nadie lo quería, y ya no quería sentirse así. Estuve muchísimo tiempo tratando de entender por qué entonces yo no me suicidaba. Pero los días pasaron y me fui olvidando y pensando en otras cosas. Incluso me busqué un nuevo amigo. Emilio se llama. Y hoy la verdad no sé para qué vivo. Como bien dijeron los locos, o como bien deduje yo a partir de lo que dijeron los locos, nada tiene sentido.