martes, octubre 03, 2006

Anécdotas

Salí a dar vueltas en bici y me encontré unos locos que se estaban drogando en la plaza. Les pregunté el sentido de la vida. Fue la mejor respuesta que escuché, pues no tenía sentido.

Entré en una iglesia y me fui a confesar. El cura me miraba con cierto interés. Le confesé todos mis pecados, sexuales más que nada. Le confesé incluso que no creía en Dios. Le confesé incluso que él me excitaba (era un hombre mayor pero muy apuesto). Le pregunté si había salvación para mí. Me dijo, entre otras cosas, que Dios todo lo perdona. Le pregunté entonces si no quería tener sexo conmigo, en ese preciso momento. Lo dudó un instante. Uno nomás.
Yo no lo entendí, creo que él a mí tampoco. Pero compartimos un momento de placer. De eso se trata.

Partí a lo de un amigo y como nadie me abría la puerta entré por la ventana. Unas pendejas que jugaban en el living me miraron con sorpresa. Tu hermano? La más fea señaló con el dedo. Rogelio había escrito una carta de despedida y se estaba por cortar las venas. Le dije que se fuera a otro lado, porque si por casualidad las nenas
entraban en la pieza, se pondrían muy mal, y no era justo que les arruinara la vida. Me preguntó a dónde podríamos ir, quise decirle que por qué hablaba en plural si yo no quería acompañarlo, pero pensé que sería una muerte mucho más linda si llegaba y él no estaba solo. Después de divagar un rato, decidimos ir a un bar a tomar fernet. Pensamos que emborrachándose sería menos doloroso física y mentalmente. Yo estaba preocupada porque al día siguiente tenía un parcial de literatura latinoamericana y estaba muy perdida (sólo me gusta cortázar). Se lo comenté. Me dijo que tenía un amigo que había cursado esa materia el año anterior, que vivía a unas cuadras de allí y que si quería podríamos ir a preguntarle si conservaba las consignas y respuestas de aquel parcial. Le dije que no era necesario, me respondió que quería pagarme por el aguante que le estaba haciendo. Fuimos. Volvimos y se estaba haciendo tarde. Querés morirte de noche o de día? Pero el cerebro ya no le funcionaba bien y entonces decidí decidir por él: cuando el cielo estuviera un poco negro, un poco azul, un poco celeste, un poco lila, un poco rosado, un poco naranja y un poco amarillo, es decir... a la media hora. Pedaleamos hasta el campo, no sé cómo no se cayó. Hacía frío. Dejó su bici a un costado de la calle de tierra, me percaté de que no hubiera nadie por aquellos páramos. Tenía miedo de volver sola y ya tenía decidido no contarle a nadie, quería por curiosidad saber cuánto tardaría en ser encontrado el cadáver, seguro no sería mucho. Sacó la navaja y se cortó sin más ni más. Como tardaba en morirse me pidió que lo apuñalara, le dije que mi frialdad no llegaba a tanto. Además no quería dejar mis huellas digitales.
Volví a casa y lloré un poco.

Los locos de la plaza me dijeron que había sido muy mala al no querer apuñalarlo. El cura se calló cuando me saqué el corpiño. La madre de Rogelio me mostró la carta de despedida: no decía nada interesante. Sólo que estaba cansado de vivir porque era feo y tonto, y que entonces todos lo dejaban de lado, nadie lo quería, y ya no quería sentirse así. Estuve muchísimo tiempo tratando de entender por qué entonces yo no me suicidaba. Pero los días pasaron y me fui olvidando y pensando en otras cosas. Incluso me busqué un nuevo amigo. Emilio se llama. Y hoy la verdad no sé para qué vivo. Como bien dijeron los locos, o como bien deduje yo a partir de lo que dijeron los locos, nada tiene sentido.

9 comentarios:

Ary dijo...

Sobretodo si se insiste en buscarlo, excelente relato!

tierragramas dijo...

dicen, sólo dicen que en buscar ese sentido a la vida te llevas, precisamente, toda la vida. Ahora, es eso divertido? NO sé, pero hay que tratar de hacer divertido el camino. Y en eso estamos.

Es un muy buen relato. En serio que me gustó. Escribes muy bien.

Gabychulo dijo...

Muy buena la historia, y me quedo pensando, en verdad te paso eso??

mbb dijo...

copada historia, la vida siempre te da revancha, a veces algunos no llegan a descubrirlo y se matan como giles, eso es la salida facil...

german dijo...

Colaboras con el suicidio asistido! Que interesante esta nueva faceta.

Algunos incluso dirían que es una labor humanitaria.


*excelente como siempre!

tomás dijo...

decidí morir. un día.



de no haber sido así, cómo podría escribir. pero no, no soy un reborde vacío usando palabras grandes. entonces serán tus personajes (esos que hacés de vos) como detrás de un marquito chiquito, jugando al cuadro.

MalditoPoetaSiniestro dijo...

Suicidio!

Amorexia dijo...

Este viaje sin retorno a ninguna parte me ha dejado loco. Yo busco una vibora que me muerda el tobillo, es parecido a una amiga que me apuñale no? Este post esta extraordinario dejame felicitarte. y finalmente no, nada tiene sentido, eso que importancia tiene?

AZUL dijo...

Nada tiene sentido... por eso yo escribo a la soledad que también es nada...

Me encantó tu blog Lau, ya m,e hice seguidora...